miércoles, 9 de febrero de 2011
Toda sal.
He visto a esa niña hacerse la fuerte tantísimas veces… Podía haberse caído el mundo sobre sus hombros, que ella nunca dejaría que se viese en sus ojos. Sonreía. Siempre. Aunque las penas la tenían enterrada. Y antes verse muerta que derrumbada. Una vez le dije que por qué nunca lloraba. Me dijo que si empezaba, no podría parar jamás. Y me lo creí. Porque era toda agua salada. Tan acumulada tras los ojos que a veces hasta toda ella sabía a sal. Tan acumulada, que estaba encharcada de tanto llorar por dentro. También le pregunté que por qué no se ahogaba. Me dijo que había aprendido a respirar bajo su propia agua.
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Sophie.,
Ven que te cuente un cuento.
domingo, 6 de febrero de 2011
¿Quieres saber qué es lo que más me gusta de ti?
Como enredas tu dedo en mi pelo y lo alargas, y lo rizas, y lo sueltas. Como tu mano se acopla perfectamente al hueco de mi cintura. Como me abrazas fuerte mientras hueles mi pelo. Como tu brazo se pone en mi hombro. Como sonríes cuando te sonrío. Como miras, buscando entenderlo todo. Como suena tu voz al decir te quiero. La extraña forma que tienes de quererme. Que no me tienes. Que no soy tuya. Que las tienes a ellas. Que no piensas en mi. Que me deseas. Que estás lejos, muy muy lejos. Que si vienes te vuelves a ir. Que dices que confías en mí. Que dices que me quieres. Que soy importante para ti. Que no es verdad. O que por lo menos nunca me lo has demostrado. Que hay días que matas. Y hay otros que eres capaz de revivirme con una sola mirada. Que consigues que aguante. Que te aguante dentro de mí, incluso cuando solo intento olvidarte. Que te vas, sí, pero vuelves. Siempre vuelves. Y entonces consigues que te quiera como antes.
Te dije que no era lo último que te escribiría.
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El chico de siempre,
Sol y sus dos chicos.
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