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No puedes imaginar cuanto te quiero, ahora los relojes pararán. acercándote a mi pelo, y tu mirada otra vez...

domingo, 18 de abril de 2010

Lo peor de todo no es estar condenados en esta lucha, es saber a ciencia cierta que jamás podremos tocarnos.

Sus miradas se encontraron durante una milésima de segundo. Fuego y auténtica electricidad. Los dos condenados a no quererse, a no tocarse, a no ser felices. Los dos condenados a una lucha que no es suya, a una lucha obligada. Y, de pronto, sus dedos se rozan, por primera vez, quizá por última. Entrelazan sus dedos con fuerza, sintiendo esa mínima caricia que intenta decir tantas cosas a la vez. Y se vuelven a mirar, y sonríen. Y fuego y electricidad dan un paso hacia delante, juntos, como siempre, pero separados por esa barrera que la propia naturaleza se ha empeñado en construir. Los dos cierran los ojos, sabiendo que tal vez ese momento, es el final.

PD: ¿Os gusta esta mínima idea inicial para un libro?


6 comentarios:

  1. Por supuesto, y está de más decir que escribes genial,ya quiero ver como sigue..
    Muá!!

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  2. GUAU! ME encanta de verdad, y creo que es un muy buen principio para un libro, si deseas hacerlo me gustaría leerlo mientras vas escribiendolo.
    Un beso :*

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  3. Me gusta, la idea de no poder tenerse tiene mucha fuerza... y enlazar las manos a pesar de eso...

    a ver como sigue...

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  4. Sí, la verdad es que me gusta, aunque es poco para decidir sobre un libro entero. Ánimo y sigue con él :)

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  5. Me gusta para el principio de un libro pero... ¿Porque no estan juntos?

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Sí, será un día lluvioso y no hay nada que podamos hacer para cambiarlo. Podemos rezar para que salga el sol, pero eso no parará la lluvia. Puedo ser tu refugio hasta que termine, por favor no pares la lluvia. Déjala caer, déjala caer, déjala caer. Por favor, no pares la lluvia.