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No puedes imaginar cuanto te quiero, ahora los relojes pararán. Tú acercándote a mi pelo, tú y tu mirada otra vez...

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domingo, 5 de febrero de 2012

Nuestro no. Solo tuyo y mío.

Estás ahí. Futuro perfecto. Perfecto pero sin tí. Te veía ahí, en ese cumulo de imagenes preciosas, de recuerdos inolvidables. Una vida nuestra. Tú y yo. Yo y tú. Una vez hablamos de ese futuro, y lo hicimos suponiendo que ibamos a estar juntos. Y ahora que no estás. Que te eché de mi vida porque me rendí. Porque se me quitaron las ganas de seguir luchando por ese futuro perfecto que parecía que no iba a empezar jamás. Porque se me desbordaron las lágrimas, los daños, esas palabras que se me clavaban como cuchillos, esos momentos con ellas y sin mí. Porque me di cuenta de que igual tú habías querido cambiar la historia, seguir adelante, y no mirar atrás. Aunque te eché de mi vida, te sigo viendo ahí. En un futuro que ya no es nuestro, que ahora es tuyo y mío. La vida en dos vasos diferentes. Como dos piezas del mismo puzzle pero que no encajan entre ellas. Y te veo mirando como soy feliz, encontrandonos de repente después de muchos años. Y veo como te duele, como te rompes por dentro al darte cuenta de que me perdiste. Y veo como a mí ya no me duele. Como no te echo de menos. Como soy feliz.. Sin ti.

Hablamos de ese futuro una vez. Yo quería dos niñas adoptadas y tres frutos de nuestro amor. Tú querías un solo hijo. Nos reimos tanto imaginandolo. Tendríamos dos niños, el chico se parecería a ti. La niña a mí. Y le daríamos amor a una más, que sería la mediana entre los otros dos.

martes, 17 de mayo de 2011

Sense tu

Sé cual es el camino fácil. Tengo la solución al problema. El clavo que saca el otro clavo. El antídoto que sé que me librará de tu amor, por lo menos, superficialmente. No me hizo falta romperme al verte para que sepas que intento alejarte. Lo has descubierto tú solo. Y ahora solo necesito seguir ese camino. Ya pasó una vez. Ruben me hizo sentir en dos días, lo que tú en años. Sí, tú estás metido dentro, tan hondo que ya no hay quien te saque. Tengo asumido que el amor estará ahí siempre. Pero Ruben, con sus cosas, con sus miedos, sus miradas, consiguió encerrar tu sonrisa en una habitación donde no podía verla. Me hizo no pensar en ti conscientemente. Sí te sentía venir, le ponía a él en tu lugar. Y era fácil. Tan fácil que me hizo olvidarme de todo lo tuyo. Pero volviste, me besaste, me quisiste y te fuiste. Como tantas otras veces. Como siempre. Sé cual es el camino fácil, pero tengo miedo de adentrarme y no salir, de cerrar tu puerta...

miércoles, 4 de mayo de 2011

Goodbye


No te quejes. Llevamos dos días cruzándonos por los pasillos y ni si quiera te he lanzado una cara de reproche. En realidad, cuando sé que estás cerca sonrío como si se me fuese la vida en ello. Puedo mentirme y decir que es por ti, ya sabes, para que no te creas que me importas, ni que me duele, pero en verdad es que me he jurado no romperme si te miro a los ojos. Aun no lo he hecho, es verdad, y sinceramente no creo que lo haga en mucho tiempo. Aun te echo de menos, y siento la rabia de no entender porque juegas así conmigo por dentro. Pero cuando paso por tu lado deseo con todas mis fuerzas que me llames y me retengas por el brazo, que me mires a los ojos y romperme al mirarte, y que te ablandes al verme, y que veas esas heridas, las que tu abriste y yo cerré, las que hace dos meses volviste a abrir con tus mentiras para luego echarles el limón amargo de tu corazón.

martes, 3 de mayo de 2011

Sonrie

Acabo de descubrir que la felicidad, tu propia felicidad, solo depende de ti misma. Que las cosas que te pasan solo influyen en ti si tu quieres que lo hagan. Por que sí, se puede sonreír aunque estés rota por dentro, y se puede sonreír de verdad, con carcajadas y brillo en los ojos. Porque da igual los besos que tengas que aguantar, los abrazos, y las miradas; se puede ser feliz. Porque sonriendo duele menos. Mucho, muchísimo menos.
Ah, y tú, no vuelvas a por mí.


miércoles, 27 de abril de 2011

Esto se acaba, y sin tí.

Lo peor de esto no es que después de todo estés con ella. Lo peor es que no duele. Es como si las lágrimas se hubiesen secado y no quisiesen salir. Como si en mi corazón se hubiese creado una muralla contra tus golpes, que solo deja pasar ráfagas de tristeza que me hacen suspirar y pensar en ti. Como si tuviese las manos preparadas desde el principio y me hubiesen crecido alas para volar lejos del suelo cuando me hicieses caer otra vez.
Siempre se ha dicho que mejor solos que mal acompañados. Y no, no es que tú seas mala compañía. Es que no te aclaras. Que como también se dice, las cosas claras y el chocolate espeso. Porque te pusiste hecho un huracán cuando te enteraste que había pasado la noche con él, y te explicamos que no había pasado nada. Pero tú tenías que hacerlo. Tenías que joderlo antes de empezar. Y contradecirte estando con ella. Que dices que somos jóvenes, que ahora no funcionaría, y sé porque lo piensas. Porque crees que lo nuestro va a durar tanto como días tiene el año. Y más aun. Y te entra miedo, como a mí. Pero me has hecho tanto daño, sonrisa bonita, tanto daño…
He decidido que esto se acabó. Y sé que lo he dicho tantas veces que ya no es creíble. Pero un clavo saca a otro clavo y cuando te des cuenta no voy a estar ahí para ti. Porque una vez me dijiste que sabías que me ibas a tener siempre. Pero te juro, sonrisa bonita, que o a la próxima mueves la tierra para estar conmigo, o es la última vez.

martes, 5 de abril de 2011

Vuelves, siempre vuelves.

Que me quieres. Que te espere. Que necesitas tiempo. Para pensar. Para creer. Para olvidar. Para estar solo. Y yo, que ya no sé si creérmelo, te necesito. Me estás matando con tus idas y venidas. ¿Cuánto tiempo voy a tener que esperar? ¿Cuántas cosas más voy a aguantar para convencer a este corazón de que eres malo para él? Que no te has liado con nadie más desde que nuestros labios se quisieron. Que tienes celos de tus amigos. De mis amigos. De que quede con ellos, sin ti. Y no ves que duele. Que hace daño. Que quema. Que mata. Que me abres heridas que ya estaban cerradas. Y escuecen.
Y entiendo que así es el amor. Que puede con todo. Que arrasa. Como los terremotos. Como los tsunamis. Que no se controla. Y que no desaparece. Que si me quisiste, me quieres. Que si me necesitaste, me necesitas. Pero ¿por cuanto tiempo, sonrisa bonita? ¿Hasta cuando?

jueves, 24 de marzo de 2011

Hace tiempo que dejé de intentarlo.

Creo que hace tiempo que dejé de esperar a que lo nuestro se arreglase. A que nuestros caminos se unieran. A que nuestros tira y afloja, nuestras idas y venidas, se convirtiesen en algo más que eso. Cuando pasó lo que pasó entendí que yo tenía razón, que para ti se había convertido en el juego de conseguir a la única tía en este mundo que te había negado un beso. No sabes lo que eso duele, sonrisa bonita, de verdad que no lo sabes. Pero lo peor de todo es que aun escribiendo esto me resisto a creer que de verdad seas así, intento creerme tus mentiras, pensar que me quieres, que algún día tendremos una oportunidad de vivir algo juntos.
Me dijiste que no querías nada serio, que estabas bien con tu libertad. Pero ahora me dices que te sientes solo, y yo te digo que lo estás porque queires, pero tú ya no contestas. Y no me quieres.
Creo que en el fondo hace tiempo que dejé de esperarte. Incluso dejé de intentar olvidarte. Hemos vivido mucho, muchísimo. Y te he querido más todabía. Y hasta que no entre alguien en mi vida tirando cohetes más brillantes que los tuyos, las cosas van a seguir así. No estoy triste, sonrisa bonita, porque hace tiempo que me acostumbraste a esto. Pero no me pidas que sonría por ti, solo quiero perderte de vista un rato.

jueves, 10 de marzo de 2011

Joder, mira que lo sabía.

Me tendiste una mano y te agarré el brazo a la desesperada. Aun sabiendo que a los caminos ya pisados no se debe volver. Aun sabiendo que me ibas a doler. Y ahora todas las putas raices cuadradas me recuerdan a ti. Y no hay un solo segundo que no me arrepienta de esos besos que nos dimos. No solo porque mi habitación huele más a ti que a mí. También porque me he vuelto a rendir y no quería hacerlo. Que he derramado mucha agua salada por tus te quiero, o por tus no te quiero. Y no es justo. No es justo que hagas conmigo lo que te da la gana. Porque yo si que te quiero, sonrisa bonita. Y creo que si tú de verdad me has querido un poquito alguna vez en tu vida no deberías hacerme esto. ¿Que no ves que duele?

miércoles, 9 de marzo de 2011

Siempre fuiste una luz inapagable.

Están abrazados. Y llevan mucho rato así. Por la mente de Mark vete tu a saber que pasa. Pero la de Sol parece un maremoto con rayos incluidos. Piensa en Mark, en lo que fue, en lo que es. Y luego en Ruben, en su sonrisa, en sus ojos pidiendo que le salven, en esa ayuda que dice que no necesita pero que ella quiere darle. Y después en lo dificil que es a veces elegir un camino desconocido o uno malo conocido.
- Ahora es cuando quedaría bien que me dijeses te quiero mucho. - Sonríen. - Aunque igual te diria yo no.
- Por eso nunca te lo diría.
- Siempre tengo que estropear los momentos bonitos, ¿no?
-¿Siempre tienes que estropear los momentos bonitos?
Lo dicen a la vez y otra sonrisa. Se quieren, eso seguro. Igual no como antes. Igual no como deberían, ni como creen. Pero de una forma o de otra lo hacen. Y luego se vuelven a abrazar, fuerte, como si el mundo se acabase después. Y cuando quieren darse cuenta tienen el aliento mezclado, y se besan, se dejan llevar.
Y otra sonrisa. Y otra. Y otra...

domingo, 20 de febrero de 2011

Que me resbala si follas o fallas.

Y si no me quieres, no es culpa mía. Y si me utilizas solo es culpa tuya. Y que no te espero, pero de verdad, lo entiendo. Que la querías, y mucho, y la echas de menos. Pero yo no puedo vivir esperándote. Creyendo que tu corriente de aire volverá a enamorarme, y que la mía conseguirá atraparte. Porque te quiero, y te olvido, y te quiero cuando vienes, cuando vuelves. Pero me resbala si follas o fallas, o si quieres a otras.
Porque es siempre lo mismo, sonrisa bonita. Que te escondo y, de repente, sales de tu escondite tirando cohetes, y me los creo, y luego nada. Porque me dijiste que teníamos que hablar, que te lo currarías, que si tenía una oportunidad contigo y te dije que sí, sonrisa bonita. Pero tú no te has movido ni una mierda milímetro por mí. Y que me da igual si me dicen tus amigos que de verdad me quieres. Que no me lo creo.

domingo, 13 de febrero de 2011

Sonrisa bonita.

Primero me dijiste que teníamos que hablar. Me contaste todo lo que había pasado con tu ex, que la habías querido pero que no era buena para ti, que necesitabas estar sin nadie un tiempo. Después, y no se como, me preguntaste por aquella vez y acabamos hablando de lo que yo no quería hablar. Porque ya me has liado, sonrisa bonita. Me dijiste que no entendías porque te había dicho que no, que te jodió, te jodió mucho. Intentaste sacarme las palabras de la boca, entender mis inseguridades, y te lo expliqué lo mejor que pude, porque contigo de frente, y con tus ojos, no me aclaraba. Te dije que lo había pasado muy mal por ti. Me reconociste que habías sido un cabrón. Y me preguntaste si ya no tenías ninguna oportunidad conmigo. Te dije que sí, que la tenías. Me dijiste que te lo currarías.
¿Pero porque siempre me lo dices y nunca es verdad? Porque eso pasó ayer y mañana seguro que no te acuerdas.

domingo, 6 de febrero de 2011

¿Quieres saber qué es lo que más me gusta de ti?


Como enredas tu dedo en mi pelo y lo alargas, y lo rizas, y lo sueltas. Como tu mano se acopla perfectamente al hueco de mi cintura. Como me abrazas fuerte mientras hueles mi pelo. Como tu brazo se pone en mi hombro. Como sonríes cuando te sonrío. Como miras, buscando entenderlo todo. Como suena tu voz al decir te quiero. La extraña forma que tienes de quererme. Que no me tienes. Que no soy tuya. Que las tienes a ellas. Que no piensas en mi. Que me deseas. Que estás lejos, muy muy lejos. Que si vienes te vuelves a ir. Que dices que confías en mí. Que dices que me quieres. Que soy importante para ti. Que no es verdad. O que por lo menos nunca me lo has demostrado. Que hay días que matas. Y hay otros que eres capaz de revivirme con una sola mirada. Que consigues que aguante. Que te aguante dentro de mí, incluso cuando solo intento olvidarte. Que te vas, sí, pero vuelves. Siempre vuelves. Y entonces consigues que te quiera como antes.
Te dije que no era lo último que te escribiría.

domingo, 30 de enero de 2011

No será lo ultimo que te escriba, feo...

Me he dado cuenta de que te he olvidado. ¿Sabes por qué? Anoche llegué a casa y lo primero que hice al acostarme no fue pensar en ti, fue intentar no pensar en él. Porque desde hace unos días al despertarme ya no me digo: voy a verle por los pasillos y quizá arreglamos las cosas; lo que pienso es: ¿Se peleará hoy con alguien? Ya queda menos para verle.
Se me ha olvidado tu olor, y no busco tu sonrisa por ningún lado. He metido la chaqueta que un día me dejaste y que nunca te devolví en un cajón de mi armario. No tengo ganas de verte o, mejor, me es indiferente verte. No te quiero. No te quiero. No te quiero. De verdad que ya no lo hago. Ya no busco en el tuenti tu nombre y si estás conectado una escusa para hablarte. Ya no sueño con tus manos, ni con tus besos, ni con tu voz y palabras. Ha dejado de gustarme esa canción que me parecía que contaba nuestra historia y también la que una tarde de verano pusiste mientras estábamos tumbados en la hierba. Y ya no me hace falta acordarme todos los días de olvidarte. Ya no te olvido, no me hace falta.

jueves, 20 de enero de 2011

Intenté acordarme de ti, pero no pude.

No estabas allí. Lo había puesto todo patas arriba. Había derribado puertas y atravesado ventanas. Las tormentas del pasado me habían vuelto a hacer temblar. El frío que había escondido en cajas cerradas con llave volvió a instalarse dentro de mí cuando reviví esos recuerdos olvidados. Te busqué en cada uno de ellos. Intentaba recordar tu olor y el sonido de tu risa, la manera en que pronunciabas mi nombre, la forma en que me mirabas y si era verdad que guiñabas los ojos sin darte cuenta o si eso era solo fruto de mis sueños. Busqué hasta que salieron a la luz todas las cosas que había decidido guardar muy al fondo de mi corazón. Te busqué, te lo juro. Pero no te encontré. Ya no estabas.

martes, 11 de enero de 2011

Él es mucho mejor que Tú.

Porque sí, te doy la razón, él no me conviene. ¿Pero sabes que es lo mejor? Que puede que sea un chico malo, de los de película. Que fume, y no solo tabaco, que beba y se drogue, ¿pero sabes por qué lo hace? Porque necesita evadirse del mundo, porque siente que no hay nadie en esta vida que realmente valga la pena, que sus padres le rechazan, que le envían lejos, que le hacen las cosas imposibles, y que sí, sus amigos están ahí, pero por ellos no se despierta por las mañana sonriendo. Y yo quiero cambiar eso. Quiero que vea todas las cosas buenas que tiene la vida. Que no todo es blanco o negro, que en el mundo hay miles de tonalidades grises que tiene que probar. Quiero que quiera. Que me quiera. Y que aprenda que hacerlo no es malo, que es la cosa más bonita que te puede pasar. Porque sí, puede que sea un chico malo, que me guíe por el mal camino, que se meta en peleas para desahogarse, que grite, que amenace, que sea un chulo; pero por lo menos no es un chulo putas, no va con todas y las deja tiradas y las vuelve a utilizar cuando le conviene. Es sensible y detrás de esa máscara de me importa una mierda todo, de a mi no te me acerques porque te dolerá, está una de las mejores personas que te puedas encontrar.
Mejor que tú.
Mucho mejor que tú.

domingo, 2 de enero de 2011

Te convertiste en la goma que apretaba mi corazón.

Y entonces te conocí… Tenías la nariz rota de tanto puñetazo, y dos cicatrices pequeñas en la cara. No sonreías, y en tus ojos de dieciséis años se podían ver los daños hechos por tus padres, por las drogas y el alcohol, y lo intentos desesperados de desahogar tu rabia con cualquier persona que se te cruzase y te mirase más de dos veces seguidas. Te costó aprenderte mi nombre, tanto que me señalabas, y me llamabas niña, tú, Carla, o Sandra. Pero la primera vez que pronunciaste el que era, tu voz se hizo la goma que apretaba este corazón hecho pedazos. Y sentí que quería quitarte esa máscara de chico malo para que mostrases tu lado más dulce, solo para mí.

sábado, 6 de noviembre de 2010

¿Por qué gana la razón al corazón?

No puedo quererte. ¿Por qué no puedo quererte? Tengo miedo. Miedo de que para ti todo sea un juego. A enamorarme. A caer, caer tan rápido que no pueda venir nadie a rescatarme. Tengo miedo de sentir cosas que luego me harán daño. Miedo de ti. De tus caricias. De no saber lo que sientes. Nuestras bocas han estado cerca, tan cerca que sentía tu calor. Pero me he alejado. ¿Por qué? Si yo daría mi vida por tus: ‘te quiero’. Si me despierto llorando, pensando en tu nombre. Si te necesito desde hace mucho, mucho tiempo. ¿Por qué tiemblo de pensarlo? ¿Por qué mi mente está empeñada en alejarte mientras mi corazón grita que te acerques? Y ahora tengo miedo de quererte más aun. De que todo sea como antes. Que no me mires, que no me hables al verme pasar. Que hagas como que no ha pasado nada. Tu querías quererme ¿no?, y eso tiene que significar algo..
No seas uno de esos que se lía sin pensar, sin sentir, sin querer. No me hagas esto.

jueves, 14 de octubre de 2010

Todo saldrá bien, pequeña.

‘‘Se va a morir, es solo cuestión de días.’’
Sientes que te ahogas, que se te escapa el mundo entre los dedos, las lágrimas inundan tu corazón y llamas a tus amigas, llamas a Luis pero nadie te lo coge, y caes, más rápido, mientras eres consciente de que necesitas salir de esa casa como sea, de esas paredes que huelen a tristeza y a muerte, a dolor.
Y entonces le llamas, a él, a Mark, porque lo necesitas, necesitas respirar su aire, necesitas un abrazo, y un: ‘Todo va a salir bien, pequeña’.
Y luego corres, bajo la lluvia, que atraviesa el paraguas y te cala los huesos y llegas hasta su casa mientras lloras y cuando lo ves te derrumbas del todo.
- ¿Qué te pasa?
Y se lo explicas, que se va a morir, que no puedes hacer nada para evitarlo. Y él te abraza con mucha mucha fuerza mientras te coge para que subas a su casa. Vuelves a llorar y él te vuelve abrazar mientras te susurra: ‘Todo saldrá bien, Sol’. Y entonces llama a Luis y entre los dos, como antes, te hacen reir y olvidar por un momento que tu mundo se te está cayendo encima.

jueves, 8 de julio de 2010

Entonces te miro..

El cesped verde de verano les hacía de colchón y, escondidos tras la sombra de uno de los grandes árboles, acurrucados, Sol y Mark hablaban casi en susurros, no queriendo romper el silencio que le envolvía.
- ¿Tú saldrías conmigo?
- No empezemos, tienes novia.
Pero Mark le interrumpió y asintió.
- Sí, y yo la quiero muchisimo. Pero en un supuesto caso, ¿tú saldrías conmigo?
- Pues no lo sé. No sé si podría confiar en ti después de todo lo que me has hecho, y de lo que haces ahora.
Sol señaló con los ojos su postura: Él tumbado en la hierba, con una de sus manos sobre los hombros de ella y con la otra haciendole rizos en el pelo y Ella apoyada en su pecho, abrazándolo con uno de sus largos brazos.
- Tú no conoces a Ande, ella hace cosas mucho peores y por eso no me produce cargo de conciencia el estar así contigo. Pero yo no me liaría con nadie estando con ella. Nunca la engañaría.
- Hay muchas formas de engañar.
- Sí, pero si yo estubiese contigo no haría esto. - Se señaló con el dedo y luego le señaló a ella. - Porque sé que puedo confiar en ti, se que tú eres demasiado buena para estar así con nadie que no sea la persona que quieres. Simplemente no me saldría estar así con nadie mientras estoy contigo.
¿Por qué coño tenía que decir Mark esas cosas?¿Con qué proposito?

lunes, 5 de julio de 2010

Y entonces un trocito de tu felicidad se queda colgando de mi sonrisa.

¿Sabes? Si no fuese porque te quiero tanto ya te abría mandado a la mierda hace mucho. Pero lamentablemente para mí hay algo que me mantiene como atada a ti y no hay forma de soltarme, porque cuando creo que lo he conseguido apareces tú con tu sonrisa de niño bueno, prometiendome la luna y susurrandome te quieros al oido. Y no importa que tengas novia, ni que te conozca como te conozco para saber que lo más probable es que estés mintiendo, porque en esos momentos te creo y un pequeño trozo de tu felicidad se instala en mi sonrisa.
Ahora creo que te tengo calado, intento no pensar en ti porque es verano, intento que no vengan a mi los recuerdos de aquella tarde soleada, sentados tan cerca el uno del otro que nos rozabamos la piel. Intento no pensar que justo en esta epoca nos equivocamos ya dos veces. Intento no convencerme a mi misma de que habrá una tercera vez y que al ser la última no te dejaré escapar. Porque aunque sé que te quiero con todas mis fuerzas, como nadie te querrá nunca, te tengo calado y sé también que si tus sentimientos hacia mí no han sido sinceros nunca, si tus te quieros no han sido dichos desde el corazón, si soy una como todas las demas, y que aunque me quieras lo hagas igual y no más que a ellas, me harás daño prometiendome la luna y añadiendo un trozo de tu felicidad a mi sonrisa.