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No puedes imaginar cuanto te quiero, ahora los relojes pararán. Tú acercándote a mi pelo, tú y tu mirada otra vez...

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domingo, 23 de enero de 2011

Y si no existe el amor ¿qué nos queda?

¿Alguna vez os ha pasado, que habéis ido a ver una película de esas románticas y de comedia, y en lugar de haceros sonreír os ha hecho llorar? Porque a mí sí. Ver ese amor de película me ha hecho ver que yo no he tenido nada igual, y que posiblemente no lo vaya a tener nunca. Porque seamos sinceros, ¿que chico pararia un autobús en mitad de la carretera solo para decirte que te necesita más que a nada? ¿Cuál de ellos espera sentado en el portal de tu casa, bajo una tormenta, solo para darte un ramo de rosas y pedirte perdón? ¿Cuál escribe a tres metros sobre el cielo en un puente cuando vuestra relación se tambalea? ¿Qué chico es capaz de estar a tu lado a pesar de estar loca? ¿Cuál se inventa un juego con una caja con forma de tiovivo en el que tienes que pasar pruebas solo para hacerte sonreir? ¿Cuál se entierra bajo el lodo solo para que vuestra relación sea eterna? ¿De verdad existen los amores de verano que duran para siempre? ¿Desde cuando el chico malo se convierte en bueno con solo mirarte? Nada de eso es real. Nada de eso pasa en realidad. Y cuando ves esa clase de películas te das cuenta de que nunca vas a tener una historia así. Vamos, si ni si quiera has tenido una relación seria. Ni si quiera te han dicho te quiero mirándote a los ojos y de verdad. ¿Alguna vez os ha pasado?

lunes, 13 de diciembre de 2010

Podrías, pero no vas a hacerlo.

Podrías dibujarme las estrellas en el techo de mi cuarto y hacer que iluminen mis noches oscuras. Podrías susurrarme poemas de esperanza al oído, para que mi mundo no se derrumbe cuando llegan los pensamientos horribles. Podrías cantarme canciones de guitarra y alegrar el aire envenenado que me rodea. Podrías hacer galletas de chocolate para recordarme a mi infancia y hacerme olvidar el pesado día a día. Podrías abrazarme fuerte y darme el calor que me quita el gélido invierno. Podrías coger pegamento híper fuerte para pegar las grietas de mi corazón roto. Podrías escribirme miles de cartas diciéndome lo mucho que me quieres , porque las palabras se las lleva el viento…

sábado, 6 de noviembre de 2010

¿Por qué gana la razón al corazón?

No puedo quererte. ¿Por qué no puedo quererte? Tengo miedo. Miedo de que para ti todo sea un juego. A enamorarme. A caer, caer tan rápido que no pueda venir nadie a rescatarme. Tengo miedo de sentir cosas que luego me harán daño. Miedo de ti. De tus caricias. De no saber lo que sientes. Nuestras bocas han estado cerca, tan cerca que sentía tu calor. Pero me he alejado. ¿Por qué? Si yo daría mi vida por tus: ‘te quiero’. Si me despierto llorando, pensando en tu nombre. Si te necesito desde hace mucho, mucho tiempo. ¿Por qué tiemblo de pensarlo? ¿Por qué mi mente está empeñada en alejarte mientras mi corazón grita que te acerques? Y ahora tengo miedo de quererte más aun. De que todo sea como antes. Que no me mires, que no me hables al verme pasar. Que hagas como que no ha pasado nada. Tu querías quererme ¿no?, y eso tiene que significar algo..
No seas uno de esos que se lía sin pensar, sin sentir, sin querer. No me hagas esto.

viernes, 15 de octubre de 2010

¿Puedes estar viva y sentirte muerta?

Cierra los ojos, ¿te sientes caer?, lentamente, muy lentamente. Rozas con la piel el agua, te estremeces, ¿Está fría? Helada seguramente, pero no lo sientes. Es como si el mundo se hubiese detenido en ese momento, si te sumerges, ¿te ahogas? Si sonríes, ¿se escuchará tu risa? Si lloras, ¿correrán lágrimas por tu cara? No, todo está quieto, en calma, en silencio. Shhh. A veces vivir sin sentir te evita el dolor. Estás vacía por dentro, pero por fuera no se nota. Por fuera estás serena, triste sí, pero tranquila. ¿Quién descubrirá que en tu interior los relámpagos te queman? Llueve y tu corazón se ahoga, como tú, poco a poco. ¿Alguien se enterará de que tu llama se extingue? Nadie, porque no quieres que se descubra. Sin que se note te vas, tu mente se va, tu cuerpo se aleja. ¿Tendrás valor para decirle adiós a alguien? No, pero ¿importa?

martes, 29 de junio de 2010

La lluvia ya no moja mi corazón ahogado por tu amor...

Sí, yo también te hecho de menos. Tanto que el sol parece no salir aunque sea un día de esos de playa. Tanto que la lluvia no moja mi corazón ahogado por tu amor. Tanto que te espero en sueños, te grito en sueños, te quiero en sueños. Tanto, tanto, tantisimo que te imagino de mil sonrisas diferentes, de mil maneras distintas. Tanto que creo verte cuando no estás y olerte cuando no estoy respirando. Tanto que siento tus brazos rodearme la cintura y que cuando se van me rompo por culpa de las grietas. Tanto que me cuesta no decir te quiero al aire creyendo que podrás escucharlo.
Tanto que nos hecho de menos por los dos ya que tú no lo haces...

martes, 11 de mayo de 2010

Y otra vez.

Saber que no te tengo. Saber que te he perdido. Darme cuenta que te desaprobeché. Que te tenía y te perdí durante la misma fracción de segundo. Pensar que no estarás para mí. Recordarte lejano, muy lejano. Sentir la impotencia de que creas que jamás te he querido, que te he mentido. Todo por culpa de mis miedos estúpidos. Pensar que en tus estrellas ya no se dibujará mi nombre. Que en tus noches no estará mi pensamiento. Que en tus sueños no encontrarás mi sonrisa. Tener miedo, un miedo de los de no poder respirar. Miedo a no olvidarte. Miedo a no encontrar a nadie parecido a ti, porque te he buscado. Te he buscado en todas las personas, pero nadie en toda la ciudad tiene lo que me das tú. ¿Y lo peor de todo? Creer que estoy enamorada de lo que eras antes, sentir que no te conozco, pensar que has cambiado, sufrir por si me decepcionas. Saber que si lo que me enamora es tu recuerdo no habrá forma de sacarlo de mi corazón. Por eso, Te quiero. Ayer. Hoy. Ahora. Y siempre.

domingo, 21 de febrero de 2010

Nunca me han gustado las bajadas a toda velocidad, por eso nunca subo a las montañas rusas.

Es que eres la montaña rusa de las emociones. Un día estás arriba del todo, dispuesto a poner el mundo a mis pies, me quieres, lo harías todo por mi, por verme sonreir. Y al siguiente bajas a toda veolcidad, tan rápido que me da vertigo y me esquivas, no me miras, no me hablas... Dime cariño ¿Tú te entiendes?

domingo, 17 de enero de 2010

Dime que es lo que ves cuando me miras a los ojos.

Mírame, a los ojos. ¿Me ves? O mejor aun, ¿qué es lo que ves? Necesito saberlo. Yo creo que si me estás mirando no me estás viendo. Seguro que estas pensando en otra. Mírame, sonríe. ¿Lo ves? Te sale esa sonrisa tan dulce, tan avergonzada, tan bonita.. Esa sonrisa que es mía, o que yo creo que es mía. Pero no puede ser. Si de verdad fuese mi sonrisa te acercarías más a mi, siempre que pudieses, como haces con las demás. ¿Entiendes lo que te estoy diciendo? No te creo. No me lo trago. O quizás sí, pero es mejor hacerse la 'no' ilusa. Ahora en serio, ¿es verdad? Por que si todo es mentira podrías irte a paseo. ¿Y si es verdad? Si es real acércate, con cuidado, con mucho mucho cuidado para no asustarme, por si acaso mi corazón se quiere alejar. ¿Estás ya cerca? Pues ven, mírame a los ojos, sonríe. Sí, con esa sonrisa que es mía, con esa sonrisa tan dulce, avergonzada y tan irresistiblemente bonita…

sábado, 12 de diciembre de 2009

Tú y tu sonrisa perfecta

Tú, con tu sonrisa perfecta, juegas a un juego que no me gusta nada y que se te da demasiado bien. Te lo sabes de memoria. Juegas a un juego donde no hay reglas y si las hay, solo tú las sabes. A un juego en el que solo tú sales bien parado y no te importa hacerle daño a los demás. Es un juego en el que las cosas no son lo que parecen, donde tú te enfadas y tú solito perdonas y, después, te vuelves a enfadar sin avisar a nadie. Un juego en el que participan las miradas, y los actos que sabes muy bien que duelen. Un juego con una finalidad repugnante, en el que el único objetivo es hacerme daño, a mi o a cualquiera que te lo haya hecho a ti antes. Pero no tienes ni idea de que yo también puedo jugar a ese juego. Te crees que no te conozco, te crees que no sé como juegas tus cartas y por donde vas a tirar los dados, y sobre todo te crees que no se que es lo que te molesta realmente. Sé cuales son cada uno de tus puntos débiles y puedo usar miles de cosas en tu contra. Tú, con tu sonrisa perfecta de me voy a comer el mundo, te crees que lo tienes todo controlado, y no tienes ni idea de que, tras la carita de no haber roto un plato en mi vida, se esconde alguien capaz de todo por no llorar más. No tienes ni idea de que a tú estúpido juego pueden jugar dos personas, y que saldrás perdiendo si esa persona sabe perfectamente cada uno de los pasos que vas a dar.