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No puedes imaginar cuanto te quiero, ahora los relojes pararán. Tú acercándote a mi pelo, tú y tu mirada otra vez...

jueves, 31 de marzo de 2011

Olvidar.

No puedo aguantar estar a tres centímetros de ti y que no me dirijas la palabra. De verdad, me mata. Y tener que fingir que estoy bien, sonriendo, para que creas que todo lo que pasó no me hizo daño otra vez. Que para mi tampoco fue importante. Que yo tampoco quería nada.
Necesito no verte la cara durante mucho tiempo y olvidarme de ti, porque estoy cansada de que todas las canciones tristes me recuerden a nosotros. Y hay veces que me da la sensación de que me miras, de que intentas ponerme celosa rodeando a tus amigas con tus brazos mientras paso. Y sonrío por fuera mientras me llueve por dentro. Estoy cansada de que las últimas entradas sepan a ti, pero es que estás tan dentro desde hace tanto tiempo que no se como sacarte.
Necesito el calor del verano y las olas del mar, y otro chico bonito que me haga olvidar.

jueves, 24 de marzo de 2011

Hace tiempo que dejé de intentarlo.

Creo que hace tiempo que dejé de esperar a que lo nuestro se arreglase. A que nuestros caminos se unieran. A que nuestros tira y afloja, nuestras idas y venidas, se convirtiesen en algo más que eso. Cuando pasó lo que pasó entendí que yo tenía razón, que para ti se había convertido en el juego de conseguir a la única tía en este mundo que te había negado un beso. No sabes lo que eso duele, sonrisa bonita, de verdad que no lo sabes. Pero lo peor de todo es que aun escribiendo esto me resisto a creer que de verdad seas así, intento creerme tus mentiras, pensar que me quieres, que algún día tendremos una oportunidad de vivir algo juntos.
Me dijiste que no querías nada serio, que estabas bien con tu libertad. Pero ahora me dices que te sientes solo, y yo te digo que lo estás porque queires, pero tú ya no contestas. Y no me quieres.
Creo que en el fondo hace tiempo que dejé de esperarte. Incluso dejé de intentar olvidarte. Hemos vivido mucho, muchísimo. Y te he querido más todabía. Y hasta que no entre alguien en mi vida tirando cohetes más brillantes que los tuyos, las cosas van a seguir así. No estoy triste, sonrisa bonita, porque hace tiempo que me acostumbraste a esto. Pero no me pidas que sonría por ti, solo quiero perderte de vista un rato.