Le borraron la inociencia y la ilusión. Le arrancaron la felicidad y las ganas de soñar. Le quitaron la felicidad y la bondad. Hicieron que el miedo se instalase en su inexperto corazón. Se le perdió la sonrisa de todos los días y lo peor de todo es que no hace nada para buscarla.
Sigue adelante y di adiós, yo estaré bien. Sigue adelante y hazme llorar, yo estaré bien. Corre si lo necesitas, yo estaré bien. Vete, vuelve, quedaté aquí, yo estaré bien. Prueba sabores y besos nuevos, yo estaré bien. Confundete entre la gente, yo estaré bien. Llamamé si me necesitas, yo estaré bien. Rie y sé feliz, yo estaré bien. Sal con chicas, corta, vuelve a salir, que yo estaré bien. Sé celoso si alguien me toca, yo estaré bien. Hazme sufrir y esperar, yo estaré bien. Haz que sepa que no te tengo, yo estaré bien. No estés aquí hoy, y mañana sigue estando lejos, yo estaré bien. Esfumate por semanas, yo estaré bien. No me heches de menos, yo estaré bien. Olvida mis abrazos y el tacto de mi voz, yo estaré bien. Di que ya no me necesitas, yo estaré bien. No me hagas caso, yo estaré bien. Finje que no soy nadie para ti, yo estaré bien. Quiereme cuando menos me lo espere, yo estaré aquí.
... Lo había aguantado todo pero, esta vez, era la excepción que confirmaba la regla. Le dolían las costillas al respirar y las lágrimas que surcaban sus mejillas quemaban como fuego. En su mente recordaba su mirada, sus manos recorriéndole toda, sus golpes, su risa de pura burla que se le clavaba en la cabeza como si de pequeños puñales se tratara. Y Él, que había intentado salvarla arriesgando su vida en el intento. ¿Era culpa suya? Quizá Sam tenía razón y debería haberse dejado la primera vez, así lo habría evitado todo. Con ese pensamiento vomita, vomita sangre y el llanto vuelve. Le tiemblan las piernas y no ve lo que debería ver, que es valiente, sí, muy valiente. Que todos la quieren, que todos la perdonan, que todos piensan que solo ha sido un mal trago y se alegran de que haya salido ilesa. Pero ella se siente sucia, humillada, cobarde, débil. Vuelve a vomitar, aunque esta vez solo son arcadas que le ponen los pelos de punta. No se da cuenta de que Él se acerca, la abraza por detrás y le susurra palabras que no oye al oido. Que todo saldrá bien, que no llore, que esté feliz, que no dejará que nadie más le toque nunca. Que tiene que volver a la normalidad otra vez y sacar esa sonrisita que a él le gusta tanto. Pero dime, ¿Se puede volver a ser feliz después de que tu corazón haya sido roto en mil y un pedazos? ¿Después de que le miedo se haya clavado en tus pupilas muy muy a fondo? ¿Se puede?
- ¿Sabes Lilian? El día que te fuiste papá y mamá lloraron durante toda la noche. Nunca entendieron porque esos hombres armados de azul te secuestraron aquella noche primaveral. Supongo que ahora también llorarán por mi ausencia y, también se preguntarán porqué los mismos hombres les han alejado a mi también de su lado. Hay veces que yo también me lo pregunto, ¿Por qué Lilian? ¿Por qué nosotros? ¿Por qué tú y yo? ¿Y por qué Aurea? - Una vez me dijeron que ese era nuestro destino. Y que, por más que nos esforzásemos en intentar cambiarlo, no lo conseguiríamos. Desde el día que me fui de casa rezé todas las noches por mamá y papá pero, sobretodo, por ti. Aurea me dijo que yo no era su pieza del puzzle, que tenía que haber alguien más, alguien demasiado parecido a mí, tanto que como para que los hombres de azul se equivocaran de persona. En seguida pensé en ti, y te juro que deseé con todas mis fuerzas que no te entrometiesen en esta lucha. Pero luego lo vi, ví lo que habías empezado a hacer y comprendí que no tenías escapatoria. Ni tú, ni yo. Y mucho menos Aurea que lleva aquí desde siempre...
Es un pequeño fragmento de la historia de Fuego y Electricidad que os comenté, aun no la he empezado pero hacer pequeñisimos relatos sobre los personajes me ayudará a poder estructurarla mejor cuando la empiece. ¿Qué os ha parecido?
Ven aquí y susurrame palabras preciosas al odio. Ven, que tengo unas ganas de querer que no son normales. Ya casi no tengo ganas de ti pero ¿De amar? ¿De sentir que pertenezco a alguien? De eso tengo mono de los de volverse loca. Quiero abrazar y sonreir, besar y sentir, despertarme y verle a mi lado, a ti no, ya no hace falta, pero a Él sí. ¿Y quién es Él? Pues podría ser cualquiera, ahora mismo me sirven todos. Todos y cada uno de los que sepan verme bien tal como soy, alguien que me proteja, que me quiera y que, como tú, me envíe un sms todas las noches diciendome: '' Duerme bien, preciosa''.
Saber que no te tengo. Saber que te he perdido. Darme cuenta que te desaprobeché. Que te tenía y te perdí durante la misma fracción de segundo. Pensar que no estarás para mí. Recordarte lejano, muy lejano. Sentir la impotencia de que creas que jamás te he querido, que te he mentido. Todo por culpa de mis miedos estúpidos. Pensar que en tus estrellas ya no se dibujará mi nombre. Que en tus noches no estará mi pensamiento. Que en tus sueños no encontrarás mi sonrisa. Tener miedo, un miedo de los de no poder respirar. Miedo a no olvidarte. Miedo a no encontrar a nadie parecido a ti, porque te he buscado. Te he buscado en todas las personas, pero nadie en toda la ciudad tiene lo que me das tú. ¿Y lo peor de todo? Creer que estoy enamorada de lo que eras antes, sentir que no te conozco, pensar que has cambiado, sufrir por si me decepcionas. Saber que si lo que me enamora es tu recuerdo no habrá forma de sacarlo de mi corazón. Por eso, Te quiero. Ayer. Hoy. Ahora. Y siempre.
Cuando las luces del norte se apagen y en la infinidad del cielo solo brillen las estrellas me acordaré de ti. Recordaré tus labios tibios, con sabor a chocolate caliente. Recordaré tu mano buscando la puerta que abre el mundo y tus ojos claros buscando el entendimiento absoluto. ¿Nadie te ha dicho, pequeña, que las cosas no tienen un por qué? Dime, ¿Por qué yo soy como soy? ¿Por qué tú eres así como eres? ¿Por qué las cosas pequeñas nunca parecen las más importantes y luego lo son? ¿Por qué nunca se encuentra la oscuridad infinita? Me gustaría que respondieses a estas preguntas con un porque verdadero y, solo entonces, ven a verme y me lo cuentas, pequeña. Ya sabes que yo te escucharé donde quiera que esté, que te esperaré a pesar del tiempo que pase, que te querré siempre, contra viento y marea. Y, ¿sabes, pequeña? Eso si que no tiene un porque.
¿Te cuento un secreto? Hay veces que al cerrar los ojos fuerte, muy fuerte, te veo a ti y, entonces salen de mis manos las palabras y los pensamientos más dulces que hayas podido imaginar. Aunque, tambien hay veces, que si me enfado, mis letras no sirven para impregnar el aire de amor, si no para llenarlo del dolor que siento.
La luna llena ha visto como por las noches escribo las cosas que aquí publico. Le he escuchado decir a las estrellas que no estaría bien que nadie lo robase sin pedir permiso, y les ha contado un secreto: Si ella pilla a alguien haciendolo se enfadará y dejará de alumbrarnos su luz mágica y transparente.