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No puedes imaginar cuanto te quiero, ahora los relojes pararán. acercándote a mi pelo, y tu mirada otra vez...

miércoles, 9 de febrero de 2011

Toda sal.

He visto a esa niña hacerse la fuerte tantísimas veces… Podía haberse caído el mundo sobre sus hombros, que ella nunca dejaría que se viese en sus ojos. Sonreía. Siempre. Aunque las penas la tenían enterrada. Y antes verse muerta que derrumbada. Una vez le dije que por qué nunca lloraba. Me dijo que si empezaba, no podría parar jamás. Y me lo creí. Porque era toda agua salada. Tan acumulada tras los ojos que a veces hasta toda ella sabía a sal. Tan acumulada, que estaba encharcada de tanto llorar por dentro. También le pregunté que por qué no se ahogaba. Me dijo que había aprendido a respirar bajo su propia agua.

3 comentarios:

  1. *_______________*
    Admiro a esa niña por tener la fuerza para sonreír.
    Pero callarse las cosas no está bien.

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  2. aveces soy esa niña, pero yo no me puedo guardar las lagrimas, desbordo en sal:(

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Sí, será un día lluvioso y no hay nada que podamos hacer para cambiarlo. Podemos rezar para que salga el sol, pero eso no parará la lluvia. Puedo ser tu refugio hasta que termine, por favor no pares la lluvia. Déjala caer, déjala caer, déjala caer. Por favor, no pares la lluvia.