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No puedes imaginar cuanto te quiero, ahora los relojes pararán. Tú acercándote a mi pelo, tú y tu mirada otra vez...

viernes, 19 de marzo de 2010

Sol debe aprender de sus caidas. (I)

- Te quiero, Mark.
- ¿Te quiero? Raro.
- Raro el qué, ¿que te diga que te quiero o que te quiera después de todo?
- Lo primero. Si fuese por palabras tuyas nunca me ha parecido que me quieras.
- Nunca te lo has creido, ¿no?
- Nunca.
- Entonces estamos en paz. Si fuese por actos tuyos nunca me habría creido que me quieras.
Y Sol y Mark se quedaron callados. Porque ahora estaban bien y ninguno de los dos quería estropearlo. Porque ser amigos era mejor que nada. Porque querían recuperar todo el tiempo perdido. Porque sabían que si empezaban a recordar tiempos pasados volvería el rencor y el enfado, y los dos le tenían miedo a eso.

domingo, 14 de marzo de 2010

Y tú, ¿por qué te enamoraste de mi?

¿Sabes por qué me enamoré de ti? Porque la primera vez que nuestros labios se rozaron lo hicieron por un beso robado. Y tú me dijiste: ‘Ya te he besado’ y luego lo volviste a hacer, una, dos, tres veces. Porque antes habíamos compartido caricias secretas, roces a escondidas y miradas cómplices. No me enamoré de ti porque fueras guapo, si no por tu sonrisa. Y creí odiarte cuando me enteré de que me habías engañado pero, en cuanto tú venias conmigo se me olvidaba todo. Me enamoré de ti por el amor prohibido que tenemos, por la incertidumbre de no saber si al día siguiente van a volver a haber más momentos como ese porque tú estarás enamorado de tu novia. Me enamoré de ti porque tu estabas enamorado de ella (o por lo menos te gustaba, igual que te gustaba yo). Porque eres difícil. Porque nunca sé lo que va a pasar con nosotros, ni si quiera sé si hay un nosotros. Me enamoré de ti por sus celos y sus berrinches, porque si los tenía era porque habían motivos y eso significaba algo. Me enamoré de tus ojos, de tus miradas y supe que vendería mi alma por todos los momentos que pasamos juntos.
Y tú, ¿por qué te enamoraste de mi?