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No puedes imaginar cuanto te quiero, ahora los relojes pararán. Tú acercándote a mi pelo, tú y tu mirada otra vez...

miércoles, 4 de mayo de 2011

Goodbye


No te quejes. Llevamos dos días cruzándonos por los pasillos y ni si quiera te he lanzado una cara de reproche. En realidad, cuando sé que estás cerca sonrío como si se me fuese la vida en ello. Puedo mentirme y decir que es por ti, ya sabes, para que no te creas que me importas, ni que me duele, pero en verdad es que me he jurado no romperme si te miro a los ojos. Aun no lo he hecho, es verdad, y sinceramente no creo que lo haga en mucho tiempo. Aun te echo de menos, y siento la rabia de no entender porque juegas así conmigo por dentro. Pero cuando paso por tu lado deseo con todas mis fuerzas que me llames y me retengas por el brazo, que me mires a los ojos y romperme al mirarte, y que te ablandes al verme, y que veas esas heridas, las que tu abriste y yo cerré, las que hace dos meses volviste a abrir con tus mentiras para luego echarles el limón amargo de tu corazón.

martes, 3 de mayo de 2011

Sonrie

Acabo de descubrir que la felicidad, tu propia felicidad, solo depende de ti misma. Que las cosas que te pasan solo influyen en ti si tu quieres que lo hagan. Por que sí, se puede sonreír aunque estés rota por dentro, y se puede sonreír de verdad, con carcajadas y brillo en los ojos. Porque da igual los besos que tengas que aguantar, los abrazos, y las miradas; se puede ser feliz. Porque sonriendo duele menos. Mucho, muchísimo menos.
Ah, y tú, no vuelvas a por mí.