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No puedes imaginar cuanto te quiero, ahora los relojes pararán. acercándote a mi pelo, y tu mirada otra vez...

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Ten un poco de paciendia (III)

Sol camina por la calle, está feliz porque han empezado las vacaciones, pero a la vez está triste porque dieciseis días sin ver a ninguno de sus amigos es mucho tiempo. No sabe que le pasa, pero tiene un lío tremendo en la cabeza, de donde no se puede sacar la sonrisa dulce de Em, ni lo bueno que era Mark antes de enfadarse. No tiene nada claro a quien quiere y, tampoco tiene claro con quien estar. ¿Con el que le ha hecho sonreir o con el de siempre, el de toda la vida, pero que es el que le ha hecho tanto daño...?
Suspira, y su aliento se mezcla con el aire frío del mediodia, fomrando una nube de vapor. Ha llegado el invierno y Sol odia el invierno. Sige caminando, intentando dejar la mente en blanco pero alguien tira de su brazo y la retiene.
- Sol, no te has despedido de mi.
Reconoce su voz, y su corazón se retuerce intentando escapar. Ella también lo hace, intentando soltarte.
- No quería. Déjame, Mark.
Mark la mira con esos ojos verdosos, posiblemente intentando sacar una explicación para esa contestación.
- Yo si que quiero despedirme de ti, Sol. - Mark siempre con su orgullo y arrogancia, la atrae un poco más hacía su cuerpo y le planta un beso en la mejilla, porque Sol ha logrado apartar la cara a tiempo. - ¡Oye! ¿Qué es lo que te pasa? Me creía que tú...
Sol no le deja acabar. Mark se cree muchas cosas, entre ellas sabe que Sol está muerta de amor por él, lo que no sabe aun es que Emanuel se está metiendo por el medio. Sol en cambio si que sabe que Mark no la quiere, o por lo menos eso le han demostrado cada uno de los besos que se ha dado con otras. Es un mujeriego.
- Pues no te lo creas, yo ya no te quiero. Me di cuenta el otro día cuando pasó algo que me hizo estar mal por otra persona. Creo que tienes derecho a saberlo.
Mark la suelta mientras sus ojos se abren con sorpresa, Sol puede ver su dolor.
- Ah, pues muy bien, a si no discutiremos más.
- Entonces.. ¿te da igual?
- No. No, exactamente.
- ¿Por qué? - Mark desvía la mirada y se queda callado, Sol espera hasta que se da cuenta de que él no va a contestar. Entonces añade: - ¿Tú me quieres?
Sus miradas se juntan.
- No sé que decirte.
- ¿Por qué?
- Ya lo sabrás.
- No, Mark. Quiero saberlo ahora. ¿Me quieres?
- ¿Quién es el otro?
- No tienes derecho a preguntarme eso.
Mark la vuelve a agarrar por el brazo, pero Sol es más rápida y lo esquiva. Se aleja tres pasos.
- ¿Vas a contestarme?
- No. No quiero decirtelo. Dime ¿quién es el otro? ¿Algún gilipollas de tu clase?
Sol niega con la cabeza.
- No te lo voy a decir. Tú nunca contestas a mis preguntas. - Da tres pasos más lejos. - Feliz navidad, Mark.
Y se aleja corriendo. Ahora solo sabe que Mark la quiere y que los celos le van a comer por dentro esas fiestas, pero su orgullo le impide decirselo y seguro que cuando vuelva a verlo esta con otra.

3 comentarios:

  1. Niñitos orgullosos que no se atreven a decir lo que sienten...
    Confunden a Sol!
    :)

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  2. Me ha encantado,
    te sigo, ¿vale?
    Un beso :]

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Sí, será un día lluvioso y no hay nada que podamos hacer para cambiarlo. Podemos rezar para que salga el sol, pero eso no parará la lluvia. Puedo ser tu refugio hasta que termine, por favor no pares la lluvia. Déjala caer, déjala caer, déjala caer. Por favor, no pares la lluvia.